• Historias de Otros – La pequeña Sally.

    El: 27 mayo, 2008
    En: Cuentos, De Marte de Quien
    Vistas: 639
     Like

    *El encuentro

    Escuché el sonido agudo del timbre en la oficina. Eran las 11 de la mañana. Abrí la puerta y lo vi. Entró con un paso suave, mirando todo alrededor con esos enormes ojos que se escondían entre sus grandes lentes. Con una suave sonrisa me saludó y me dijo: «Hola, qué tal?. Vengo a reunirme con Francisco, para el puesto de Editor«. Hasta este momento, medio año después de toda esta historia, no entiendo y posiblemente nunca entenderé la razón por la cual esa sonrisa tranquila, esa mirada profunda y juguetona me dejaron tan sin palabras, tan callada, unicamente observándolo caminar y mirar todo con esos ojos lunares que parecían iluminarme y cegarme.

    Durante la entrevista, no pude decir mucho, me quedé encantada por esa forma simple de hablar, moviendo los hombros con suavidad, hablando de forma tranquila, brindandome paz.
    Tras la entrevista, luego de haber escuchado algunos audios editados por él, al despedirlo con un suave beso en la mejilla, miré a Francisco y algo en mi deseó infinitamente que ese hombre de los ojos cafés y grandes se quedara en el puesto. A mi me parece que él es el correcto, su trabajo es bueno y se ve que es muy buena persona, yo creo que congeniaría muy bien con todos, dije…
    Si Sally, me parece que puede quedar, pero veamos al resto de personas, respondió Francisco.

    Durante el resto de la mañana, mil ideas pasaron por mi mente. No podia concebir la idea de no volverlo a ver. Me preguntaba cómo podría conseguir su número, cómo tener alguna excusa (absolutamente absurda) para encontrarlo denuevo. Era la primera vez que me sucedia esto, el hecho de no poder olvidar a alguien que ni siquiera conocía. No podía explicarlo y me parecía increíble, sencillamente increible.

    Esa sensación inexplicable recorría mi mente una y otra vez. Parecía que su energía hubiese atravezado mi piel, y tocado mi alma. Aparentemente con su mirada había logrado desnudarme, besar mi piel y brindarme una tranquilidad absoluta en el alma. Solamente esperaba verlo nuevamente, no pensaba en amarlo, en besarlo, en conquistarlo ni mucho menos. Solo me conformaba con verlo.
    Cuando escuché desde el fondo de la oficina a Francisco decir Sally, llama a Martín para el puesto de Editor, fue el mejor de todos, bueeeno, al menos fue el que mejor me cayó jaja… el mundo se tornó de un color distinto. Sonreí y sentí que algo muy importante en mi vida iba a empezar.

    Sonreí y lo llamé.

    Leer Más
  • 1996 (mientras no estás)

    El: 16 abril, 2008
    En: Cuentos, De Marte de Quien
    Vistas: 924
     Like

    1ro de Octubre de 1996, Lima Perú

    Hola. Bueno, la verdad nunca fui muy bueno escribiendo cartas, pero trataré de empezar por esta. Siempre supe que para iniciar un buen libro o algún escrito debes comenzar con algo impactante o curioso para enganchar al lector… y bueno, definitivamente no he empezado de una forma muy entretenida que digamos.
    Bueno, la pregunta ahora es con qué iniciar esta carta para que no te aburra… te contaré cómo amaneció Lima hoy. Como sabrás, octubre es un mes raro en nuestra ciudad. Las calles tan de asfalto como siempre se ven vestidas del morado de cuerpos que viajan movidos por fe en las veredas y pistas del centro, bajo un cielo cada vez más gris… por la pena, por los cantos que reflejan el amor a un dios que a veces pareciera que no puede hacer nada por nadie, ni por sus destinos, ni por cada deseo que expresan en sus miradas…
    Si, hoy se inicia la procesión, y el tráfico ha sido realmente un caos. Llegué tarde al trabajo, mi jefe, olvidó la hermandad limeña, el amor a las costumbres y aquella marcha de sentimientos que alaban al cristo morado y me puteó como nunca antes por mi tardanza. María, la secretaría, me miraba con ojos llorosos, parecía que nunca antes había escuchado al buen don Amador tan molesto. Según me comentó rato después, su amargura fue causada por su mujer. Así es, como lo lees, la buena y no tan bella señora Castilla le adornó la frente con un par de cornucopias, pero no llenas de oro, de las moneditas tan lindas y necesarias que aparecen en nuestro escudo, sino los clásicos cuernos que todo hombre teme recibir. Parece ser, que esta vez el viejo y conocido dicho ue sentencia “tu hijo es del lechero”, no fue una realidad lejana a la de Amador.
    Imagínate, el pequeño Esteban, ese pequeño gordito con cara de pez,  no era un Castilla de sangre. Bueno, quién soy para andarte contando las intimidades de mi jefe, para eso esta María. Si quieres saber más, le digo que escriba un resumen de la historia completa.
    No conforme con los politicamente incorrectos saludos a mi señora madre, el buen Don Amadorcito me mandó hacer mil y un trabajos en la oficina. Vaya que andaba de mal humor. Tuve que trabajar hasta las 9, mucho más de las ocho horas, y me jodió, porque para ser sinceros, hace mucho que existe esa bendita ley del trabajador, aunque casi nadie la respeta.
    Al salir, endulcé mi amargura con un rico turrón de Doña Pepa, uno de esos que debes extrañar por allá. ¿Recuerdas cuando salíamos de la oficina a comprar ansiosos el turroncito que siempre servía de postre a nuestras noches?. Me acordé de ti en cada mordida, recuerdo mucho esas noches. Luego, algo cansado, fui a caminar por el centro. Vaya que está muy peligroso. Vi como unos niños robaban a gente que salía de las iglesias, a un par de viejitas. No pude alcanzarlos. Cuando escuché el grito de “¡ratero!”ya era tarde, estaban muy lejos.
    A veces creo que es bueno que te hayas ido. Porque tú no mereces un lugar como este. Tu mereces algo mucho mejor.
    Si te preguntas cómo estoy, te diría que sigo siendo el mismo. Un poco más flaco, algo menos ágil, pero siempre el mismo. Sigo teniendo esa mirada triste que decías te gustaba. Pero estoy bien. El trabajo está fregado pero nadie se puede dar el lujo de escoger aquí. Ahora hay que hacerse de mil y un oficios para conseguir uno. Por suerte todo está estable en el mío, si no fuera así estaría como tu dices, todo jodido, sin dinero, sin oficio más que el de amarte, sin amor, sin ti.
    Te extraño sabes. Pero no me quiero poner triste. Dicen que las palabras dichas se las lleva el viento, pero cuando son escritas tienen otra sazón, porque pueden ser leídas y releídas y con esto se puede volver a sentir lo que dicen. Y ya me conoces, suelo ser tan bruto al hablar, peor al escribir…
    Pero te extraño, y la verdad no tengo más que contarte que eso. Por lo menos en mi vida, además del trabajo y la ciudad está cada recuerdo en cada rincón de este mundo que hice y rehice a tus pies. Pero en fin, ninguna palabra va a poder hacerte volver. Este 15 se cumple un año del que no estás. ¿Qué rápido sucede todo verdad? Parece ayer que te conocí bailando El último de la fila en esa discoteca. Que sonriente te veías. Ya vez, tu recuerdo se escurre hasta en las canciones.
    Hace dos semanas que no sé nada sobre ti. Me pediste que no te llamara, por eso te escribo. Espero que estés bien. Que las cosas en el trabajo estén mejor. ¿Cuéntame por favor cómo fue eso de la niña que curaste? ¿Supieron al final de qué tuvo?
    En fin, no hay más que decir por hoy. Bueno, realmente hay muchas cosas que prefiero callar para no hacer que el gris del cielo entre por mis pupilas y las haga llover. Ni en las tuyas.
    Espero tu respuesta.
    Un beso.
    Rafo.

    14 de Octubre de 1996, Lima Perú

    Ayer amanecí sabiendo que mañana me iba a sentir muy mal. Hoy desperté dándole un beso a la ausencia que dejaste en mi cama, como diría el Sabina que escucho ahora. He tomado un poco de vino. Bueno, no te puedo mentir nunca. Estoy ebrio, pero ebrio de tantas cosas y tan pocas a la vez que el vino, este vino que mancha el papel, simplemente es un complemento a mi embriaguez, un elemento accesorio. Es muy probable que mañana no pueda poner esta carta en el buzón. Es probable que sea parte de las palabras que nunca te dije, pero que siempre pensaré. Hoy es 14 de octubre, pero para mi es una noche de abril, de mayo, otra de junio, una noche más en la que ebrio te doy una carta que nunca escribí, o te escribo una carta que nunca te doy, es una noche igual a cada noche de cada mes en el que no estás. Pienso, cayéndome por el sopor de la nostalgia, mi nostalgia que siempre es tuya, en cuál fue la razón de tu partida. ¿Fue acaso por necesidad? ¿La falta de esperanzas para conseguir algo acá te hizo huir? Yo siempre te dije, te juré, te prometí que estaría a tu lado. Que lucharía contra el mundo si fuera necesario. ¿Acaso no cumplí mi promesa? ¿No me peleé con mi madre y renuncie a todo lo que mi familia tenía por ti? Tú siempre decías que no me amabas por cómo me llamara, por cuánto dinero tuviera, por lo que hiciera, sólo por ser yo. ¿O fue acaso por mi que fuiste? ¿Fui yo el culpable de todo?
    No puedo seguir escribiendo estas palabras que nos hacen daño a los dos.
    Te extraño como siempre.
    Espero tu respuesta –como siempre.
    Un beso –como siempre.
    Rafo –el de siempre.

    15 de Octubre de 1996, Lima Perú

    Hola. Hoy se cumple un año de tu ausencia y no es un buen día para celebrar. Estoy en mi cuarto sólo, a las 3 de la mañana, luego de haber recorrido una Lima repleta de humo, unas calles tan llenas de soledad y tan vacías de personas. Las láminas de luz de cada reflector estallaban entre la neblina que cubría la capital. Parecía que esta fracción de mundo se veía identificada con mi rostro, con mis ojos cansados de tanto mirar tu ausencia, con mi voz metalizada, petrificada al no poder decir tu nombre, con la sombra que hoy soy. Lima estaba tan triste, que no pude llorar, ni siquiera por ti.

    Bueno, ¿pero una carta como esta no debería ser triste verdad? Ayer vi a tu primo Ignacio, me comentó feliz que Clara ya había dado a luz a una niña muy gorda con ojos grandes como los tuyos, eso me dijo, mañana la voy a ver. Va a llevar tu nombre la pequeña. Dicen que se parece a tu abuela y por extensión a ti. Si vieras al Nacho, está tan contento, su mirada parece estallar de luz, ¿qué bueno no?
    Esta carta es breve porque realmente estuve caminando mucho rato esta madrugada para no tomar nada. Sólo fui al viejo café del centro al que siempre íbamos a conversar sobre los libros que leíamos cuando recién nos conocimos, conversé con el dueño, recuerdas a Pancho, sigue siendo el dueño, me preguntó por ti, le dije que estabas bien y que siempre escribías. Me alegró mucho recibir tu carta anterior, la verdad me alegra que todo te vaya bien en el hospital, siempre supe que esa era tu vocación, desde esa noche en la que curaste cada herida de mis labios con besos, y después supiste qué hacer con mi cuerpo maltrecho esa noche en la que me asaltaron cerca a tu casa. Bueno, en fin, los recuerdos son imágenes lejanas que nunca terminan de llegar en noches sin ti, es vano seguir escribiéndolas, describiéndolas si ambos conocemos lo que pasó.
    Como te dije al comienzo, Lima también te extraña, quizá más que yo, quizá no.
    Un beso.
    Rafo.

    Pd: ¡¡Feliz aniversario de soledad!!

    28 de Octubre de 1996, Lima Perú

    Hoy hubo tanto viento en Lima que María pensó que iba a haber un temblor. En la oficina se escuchaba el silbido que deja el aire correteando por la ciudad. Por momentos me parecía escuchar que silbaba una canción, esa que dice “…lejos lejos de casa no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana…” de Serú, ¿te acuerdas cuando la cantaba Esteban? Que buena canción, yo te la susurraba a veces en noches en las que dudabas si te amaba, pero nunca oías. María me regañó cuando me puse a silbarla, porque Don Amador aún está de mal humor. A veces no llega al trabajo, está muy jodido. El otro día me lo encontré comprando vino en Queirolo. Estaba medio ebrio y en medio de su embriaguez buscó un rostro familiar –osea a mi- para compartir las penas y ahogarlas . Está de más decirte que al día siguiente no me regañó por llegar tarde porque nunca llegó.
    Y María está muy rara conmigo. En general, está extraña, ahora en sus ojos veo un aire como a esperanza. Parece que está enamorada. La he fastidiado un par de veces con eso pero sólo he llegado a sacarle un rostro sonrojado y la promesa de que me lo va a contar uno de estos días. Ahora estoy escuchando esa canción, Eiti Leda. Sabes, me sentiría más identificado con la letra si hubiese un subterráneo en Lima para decirte que olvidé mi sombra en un subterráneo. Otra diferencia de la letra –muy argentina para tu gusto- con la realidad es que la ciudad en estos tiempos no se nos mea de risa, porque se muestra triste. Es más, utilizando tus palabras llegaría a decir que se caga de pena. Debe ser que las cosas se ven dependiendo del estado de ánimo en el que estas, o en este caso, estoy. Todos los del grupo, Manolo, Pedrín y Samuel me sacaron este fin de semana. Terminé igual que todas las noches. Ellos con una mujer al brazo y yo hablándole a una botella acerca de ti. Me contaron que me habían presentado a una mujer, pero me cuentan que la miré y le dije “tus ojos no se comparan a los de ella”. y lo único que te puedo decir es que si alguien me preguntara quién fue la que le robó el mes de Abril a Sabina, no sabría qué responder, pero si me preguntarán quién me robo todo este año y la vida de paso, con una botella del vino encima tendría la respuesta. Vaya que no puedo con mi genio, yo que no quiero ponerte algo así y lo termino haciendo. En fin, siempre me dijiste que te gustaba lo espontáneo que era, pero ahora no debo serlo, no estás aquí. ¿Me dijiste que venías? Sería bueno, atraerías así un par de meses al verano, definitivamente el sol limeño te va a querer ver. Escríbeme explicándome eso por favor. Además dime por qué no quieres que te llame, extraño tu voz.
    Bueno, en fin, espero que no sea el 28 de diciembre, porque sabría que es una de tus bromas de fin de año.
    Te escribo la próxima semana, espero tu respuesta.
    Un beso.
    Rafo.

    1ro de Noviembre de 1996, Lima Perú

    ¿Qué tal pasaste el recibimiento del día de los muertos? ¿Recordaste al menos por un segundo a este limeño que muere constantemente en tu recuerdo? Me encanta empezar una carta con la sangre que servirá de tinta del escrito. Bueno, en fin, yo salí con los muchachos y María a una fiesta algo extraña en una casona del centro. Toda la gente parecía loca. Todos vestidos de luto, en terno, con miradas lejanas, apenas llegué me sentí incomodo, no sé porque me invitaron. Se suponía que los muchachos se iban a ir a Chincha. No estuve mucho rato, antes de la media noche salí, me sentía raro. María me dijo que ella también y a esa hora buscamos un lugar para conversar y traté de averiguar quién era el galán que le pone ese color carmesí en sus mejillas. No me mencionó nada de eso, parece que están peleados. Me empezó a preguntar cosas sin sentido, como cuales eran mis canciones favoritas, qué libros me gustan, por qué tomo tanto, todo esto parecía una cita. Me causó mucha gracia. La pasé muy tranquilo, no bebí demasiado, es que tenía que acompañar a María a su depa, y estábamos lejos. Tomamos un par de vinos en medio de palabras que no iban a ningún lado, me sentí muy bien a pesar de no compartir ese momento contigo. Cuando fui a dejar a María a su casa, insistió en que me quede, pero yo me moría de ganas de caminar y la luna anoche estuvo tan diáfana que merece ser descrita para ti. Mientras caminaba se mostraba dorada y entre nubes, todo era tan parte de un cuadro apesadumbrado, pintado solo con ojos desconsolados y manos cansadas por dolor. Las nubes la tapaban, formaban oleajes suaves a su alrededor, y solo se vislumbraba una hoja de luna de colores tenues, entre plateado, dorado y anaranjado. Era como que si la Luna buscara observar al mundo quietamente escondida entre las nubes o que quisiera mostrar su sensual luz poco a poco, buscando descubrir su erotismo lentamente saliendo de entre el cielo nublado, para que sus amantes puedan observarla salir tan grandiosa como siempre, para que así se pierdan en los sueños, en la noche, en el cielo. Otra teoría –sabes que a todo le pongo una teoría- es que las nubes, celosas al observarla tan carnal, de tan sensual forma, hallan querido cubrirla para que sus admiradores/ amantes no caigan aún más en la perdición de su belleza, para que no sufran al no poderla besar y no se pierdan en la nostalgia que da su mirada. Luego, unos minutos después de ese cuadro perfecto de seducción, salió, lenta, majestuosamente, con una magia que seduciría a cualquier ser. Nuevamente formaba un cuadro perfecto ante mis ojos. Todo detallado en colores grises y oscuros, entre plata, cobre y humo, digna, entre nubes mostraba lo triste que podía estar en esta noche, parecía ser todo parte de un ritual de verano, un ritual de despedida, donde cada espacio de viento pasaba por las calles suavemente, pidiendo permiso a la diosa que, repleta de dolor, se mostraba a los ojos de los mortales de esta ciudad que sin duda, si se tomaran un minuto para observarla podrían haberla visto como yo. Luego, unas horas después y concluido el ritual, se despojaba de sus trajes dorados y cobrizos para sentir a la amalgama de amantes que iniciaban rituales de amor –valga la redundancia-, para sentir los pasos de las almas perdidas en la ciudad que la admiran con dolor, para sentir los cantos romances que se forman en su nombre, para vivir en su belleza a plenitud, sin tristeza ni ritual, sólo ella ante la humanidad y cada ser existente en esta parte de la esfera.

    Al verla me acordé demasiado de ti, de la sensual forma en la que tomabas cualquier noche para hacerla tuya, para sellar en mi piel tus mordidas, las señales de que pertenecía, que cada rasguño en mi espalda era tuyo, era mío, que todo en cada noche nos representaba.
    Cada vez que te escribo termino mas arrepentido de empezar a escribir.
    Completamente tuyo
    Rafo

    2 de Noviembre de 1996, Lima Perú 

    Esta noche el cielo estalla en formas de infinitos colores con palabras que profanan tu recuerdo, con nubes que cubren tu voz, esta noche pienso caer en la libertad de no saber qué hacer sin ti. Esta noche el recuerdo navega perdiéndose en alcohol, viaja nuevamente ebrio mirándote sin tenerte, confundiéndote con cualquier reflejo de luz. Esta vez tu ausencia encubierta está compartiendo como antes noches de bohemia, noches de romance hasta el amanecer, noches de labios encontrados en la oscuridad y mentes perdidas entre el suave néctar de uva que tanto nos ayudaba a dejar de pensar en el mundo, en la responsabilidad de vivir.
    Esta noche no estoy solo. En la cama, aquella que sintió nuestro infinito goce perdiéndose entre palabras besos, gemidos, rasguños y mordidas -reflejos de nuestro instinto sadomasoquista- , estás durmiendo mientras te escribo. Quizá no tengas, en esta noche, la piel como antes. Quizá tu voz no tenga el mismo aroma de siempre. Quizá no seas tu la mujer a la que amé esta noche llorando entre el placer de tenerte una vez más. Quizá no fueron para ti todas las palabras que susurré mientras nuevamente entraba en ti, mientras que nuevamente formábamos la unidad aquella que nunca debió separarse. Quizá no sean por ti las lágrimas que brotan de mis pupilas mientras te observo cambiada, echada en la cama de nuestro amor.
    Quizá nada sea lo que es en esta noche.
    Quizá no sea yo el que te escribe esta carta.
    Quién sabe.
    Como siempre, tuyo siempre
    Rafo.
    Leer Más
  • La semana de la mala suerte anual

    El: 17 mayo, 2007
    En: Cuentos, De Marte de Quien
    Vistas: 669
     Like
    Todos los años, sin tener una fecha determinada, mi vida tiene siete días en los que absolutamente nada sale bien… me convierto en una especie de Rey Midas a la inversa, por llamarlo de alguna forma sería un «Rey Caca» que todo lo que toca y cada lugar donde está se caga…
    En la época escolar, llegada aquella maldita semana sucedían muchas cosas a la vez… me olvidaba que habían exámenes bimestrales, por lo que no estudiaba y hacía el intento de copiar, y bueno como estaba en esos días funestos, me descubrían… (1-0) Olvidaba cambiarme de zapatos para ir al colegio, por lo que iba con mis chancletas (que eran unos top sider con un hueco a la altura del dedo gordo en el pie derecho, comodísimas, tanto que no provocaba sacártelas) y me regresaban a casa para cambiar mis zapatos, con lo que perdía 1 examen más… (2-0)

    De vuelta a casa me peleaba con todos los boleteros de combi que no me dejaban subir por ser escolar… ya nuevamente en el colegio, la única moneda que me tenía para mi refrigerio descendía por el nuevo y único hueco en mi bolsillo izquierdo junto a los 30 céntimos para irme en la Lima – Chorrillos a mi casa, por lo tanto me regresaba caminando…

    Una mañana, en un carro que avanzaba a la velocidad de una tortuga coja, de pronto y sin avisar se acabó la batería de mi Walkman y tuve que escuchar las canciones que decidiera el chofer quien tenía un gusto muy refinado, temas tan dulces y technocumbieros de fines de los 90´s como «Colegiala, de mi viiida…», «Bailando con Euforiaaa…», «Prefiero estaaar Leeejos…» junto a canciones miserables y vomitivas como la historia del taxista de Arjona o Ricardo Montaner con su Cima del Cielo -que me tenía podrido- a veces de regreso me pasaba los 90 minutos de vuelta con el maldito programa «Recordando el Techno» de estudio 92 que nos obligaba a volver a escuchar una época que debió ser borrada de nuestras memorias…

    En fin, la pasaba mal…
    En la Universidad el cantar era similar, me despertaba al medio día- porque tenía insomnio y me acostaba a las 4am-, desde mi ventana Sanisidrina apreciaba que la ciudad estaba más gris que de costumbre, miraba mi cajón de la ropa y encontraba que NO HABIA NADA, es decir, solo me quedaba un polo blanco con el estampado de Leche ENCI de mi papá que me parecía fatal, no por tener el logo de leche ENCI, sino porque estaba manchado con lejía toda la espalda. Cogí una chompa muy fea y al Mirar las calles me decía, mira qué bueno, hace frío, estamos en invierno y no va a salir el puto sol a joderme y obligarme a sacar esta chompa horrible que tapará de este polo cagado…

    Salí de mi casa, y tras despedirme de mi abuela hermosa pensé -como era aún temprano y me gusta mucho caminar- que sería bueno ir a pie a la universidad para evitar a los miserables cobradores de combi y sus TSSS MEDIO y los hedores del chofer, esos suaves aromas de axila mezclado con caca… TERRIBLE!

    Avanzaba mi recorrido y media cuadra antes de llegar a la Javier Prado, no sé por dónde, el miserable sol de invierno aparecía con fuerza, deshaciendo el gris invernal limeño, entonces por ser muy terco seguí caminando con la chompa horrible encima y el polo de Leche Enci debajo y sobretodo con un calor que poco a poco me deshidrataba.

    Fue así que empapado por el sudor y a mitad del recorrido, justo a 30 cuadras de la próxima avenida grande donde podría tomar un carro que me lleve a la universidad de una forma rápida y mucho menos tortuosa, se acabó la batería de mi Discman -es que empecé a trabajar y me compré 1 baratito nomás.
    Mis intentos de ahorro se fueron pal culo y tuve que comprar unas pilas de a sol nomás para llegar escuchando algo a clases… entonces por demorarme al comprar las pilas, porque el vendedor era un retrazado mental e imbécil que no sabía dónde coño había puesto las putas baterías y que por si fuera poco, cuando las encontró no sabía la diferencia entre AAA y AA, llegué 3 minutos tarde a la puerta de la universidad…

    Corrí apresurado para que me dejen ingresar al bloque de los salones -cabe explicar que en mi facultad había un timbre por hora, que cuando sonaba 2 Wachimanes (agentes de seguridad peruanos, de piel cobriza, blanca o negra, de metro 60 de estatura a lo mucho, vestidos de marrón) en la entrada de la escalera junto a un periódico mural que fungía de escudo espartano e impedía al alumnado ansioso por adquirir nuevos conocimientos a ingresar a sus clases- y me choqué con la inmensa cantidad de personas que salían del bloque de salones a la calle para salir a tomar unas chelas… cuando al fin pasaba ese mar de gente llegué justo cuando los guardianes cerraron la entrada, una lástima, igual no quería entrar pensaba…

    Lo peor de todo es que también había llegado tarde una gorda del tamaño de un ropero que me acosaba y que por cuestiones de un destino injusto estaba justo a mi lado sonriéndome con sus dientes amarillos y desalineados, con ese suave aliento a desagüe, en fin…

    Transcurrida una hora de huir de ella, al ver a mis compañeros me enteraba que el profesor había tenido la genial idea de tomar un examen al que calificó como «El que está presente, aprueba» y bueno, todos aprobaron, una amiga preguntó dulcemente ¿y el que no está profe?, «TIENE CERO CERO, COMO ES POSIBLE QUE EL ALUMNADO FALTE A CLASES, ESO NO TIENE PERDÓN» contestó… una lástima, otro curso menos…

    En la noche salí de la universidad y llovía deliciosamente –me fascinan las noches de lluvia, los días grises invernales-, casi en la esquina de la universidad, por poco me resbalo, y gracias a eso no me atropelló un auto que se estrelló en un poste al lado de donde estaba porque las llantas patinaron en la pista mojada…

    ¿Ya les comenté que la gorda inmunda había estornudado en mi cara y me contagió de gripe? bueno, eso hizo en su afán de estar a mi lado…

    Luego mucho más tarde, llegué a la casa de mi novia, resfriado, mocoso, con unas ganas de caer en sus brazos y no despertarme jamás después de haber caminado mil calles para verla… y ella, con esos ojos infinitos y esa voz de cielo me dijo que sería bueno darnos un tiempo porque no va a tener espacio en su vida para mi, “es que tengo que ver lo de mi viaje amor”, vaya mierda! definitivamente era mi semana de mierda…

    Ya en la vida actual… tuve 2 momentos que muestran lo que es una semana de la mala suerte en la vida adulta…
    1er momento: luego de 3 semanas de enfermedad estomacal que se unió a una fuerte inflamación de la garganta, llegué a la semana de mi cumpleaños. Les comentaré que en la tienda de la esquina de mi trabajo vendían unos sanguchitos sencillamente irresistibles, por culpa de ellos yo subí unos 9 kilos de peso, estaba sinceramente obeso, pero había logrado perder unos cuantos kilos entre mis 2 enfermedades que a la par fungían de un deshidratador total.

    Llegó entonces el viernes previo a mi cumpleaños, le pedí a mi novia-quien no era la que me pidió tiempo, el tiempo pasó y ella nunca volvió- que compre una cartilla de ganagol y juegue unos resultados que yo tenía en mente.

    El domingo a las 11 de la noche ustedes me podían ver sentado con la boca abierta frente al computador mirando incrédulo que mi jugada me había hecho acreedor de 7,500 soles, SI, 7500 Nuevos Soles, una cantidad nada despreciable para ninguno. Revisé 7 u 8 veces la jugada ganadora para no equivocarme en nada.

    Al día siguiente temeroso a que fuese una estafa fui muy temprano a cobrar mi premio. Fue un bello cheque de Interbank, lo recibí contento… hasta ahí todo iba alucinante, iba a ser un cumpleaños alucinante, con mucha cerveza, Ron, vino sin deudas y con una cámara de fotos Sony que me había estado quitando el sueño… quién pensaría que esa sería una semana de la mala suerte…
    Llegué a mi trabajo feliz pero cansado, algo más agotado que de costumbre. Poco a poco, minuto a minuto me iba sintiendo peor, las horas frente a la isla de edición, la computadora y demás parecían interminables y empecé a sentir escalofríos espantosos, al parecer la fiebre entraba en mi frente, en mi mente, en mi.
    Al día siguiente, tomé un Panadol muy temprano y fui a trabajar, a las 5 de la tarde el dolor estomacal era terrible, la fiebre me hacia delirar, miraba al mundo con ojos de opiómano, wooow las cosas se veían muy bien a pesar del dolor, cada persona q me rodeaba actuaba en slow, lento, muy lento, por momentos sus voces parecían las de una grabadora malograda, y en otros hablaban como «Albin y las ardillas» y todo era so fast, forward si nos hablamos en idioma VHSesco. Fui a mi casa porque no podía seguir como un drogadicto con cólicos en mi trabajo y echado en mi cama llamé a mi novia para que me auxilie. La fiebre oscilaba entre 40º y 42º, cuando bajaba a 38º era un milagro -por las compresas de agua, el panadol y mi desnudez-, yo me sentía re-bien.
    Al día siguiente aún no había cobrado el cheque y la fiebre seguía igual. Por razones obvias no fui al trabajo, el médico me dio 4 días de descanso, porque tenía no sé cuántas cosas pero era algo que terminaba en un …litis Aguda Grave 2Bª, así que parecía jodida la cosa.
    En medio del delirio de la fiebre, yo me encontraba temeroso a que quiebre Interbank, o que me roben el cheque, o que estafen a mi tía con los billetes si decidía que vaya a cobrarlo… decidí ir al banco –para ser sincero me acordé de la película 9 Reinas, los ladrones, el quiebre al banco, un desastre total.
    Y fue así que con mis 40º y todas las alucinaciones que esto implica le dije a mi novia, VAMOS! AHORA O NUNCA!… ella intentó persuadirme, pero mi locura aumentada por la fiebre y el temor a cualquier maldición o coincidencia fatídica me empujaron a ir.
    Fui al banco, más cercano….CERRADO.
    Eran las 5:03 pm, el banco cerraba a las 5:00pm. Llegué esos putos 3 minutos tarde porque el médico estaba terminando de explicarme lo que tenía por enfermedad. Entonces decidí ir al Interbank que estaba abierto y que estuviese cerrase más tarde, que era uno en el Jockey Plaza.

    El tiempo que uno puede hacer entre San Isidro con el Jockey Plaza en un taxi a las 5pm de un Miércoles de Noviembre es similar a lo que se demora un Lima- Chancay con un ómnibus Ormeño del 86, o una ruta entera de un microbús Morado que va al cementerio -ese que pasa por Benavides, La Marina, El Ejercito, el Rímac, San Isidro, La Victoria creo que llega hasta a Huarmey!- UNA MIERDA!.

    La fiebre avanzaba, el tiempo también, y solo esperaba que al llegar al banco no esté CERRADO, como sería costumbre en una semana de la maña suerte.
    Con fiebre, sentado bajo un aire acondicionado terriblemente frío, al lado de un señor que apestaba a baño de estadio- al que denominaré cariñosamente como Puercodemierda-, que como tenía calor se abanicaba -y creo que a la vez lanzaba unos mortales pedos-, expandiendo de esta forma su hedor hasta llegar a la profundidad máxima de mi nariz aún mocosa…
    Por si fuera poco, el Wachiman del banco me observaba con mirada analítica, como si dudase de mi, quizá porque el rojizo color de mi rostro afiebrado se tornaba en verde debido a la náusea ocasionada por el perfume del Puercodemierda de mi costado, además por estar tapado hasta las patillas, cortesía de mi novia que contaba preocupada mis pulsaciones para ver como andaba mi fiebre.
    Transcurrida 1 hora y media y tras haber aumentado unos cuantos grados de temperatura apareció al fin en la pantallita del banco, el número anterior a mi S599, es decir, el S598.
    Apresurado y ansioso me puse de pie para que no se vayan a pasar mi número y además para huir del olor repulsivo de las alas del chancho del lado, miré la pantallita del banco que pasaba un video de quién creen? SI! RICARDO MONTANER, LA PUTA CIMA DEL CIELO! esa canción de mierda! en fin… cuando al fin sonó el timbrecillo que indicaría la amable invitación: «Pase usted señor afiebrado a cobrar su ansiado cheque» apareció no sé por qué el número K11 y me cagó!

    Por la cólera, casi mato a la gorda señora que tenía más bigote que yo, que entró al sitio en el que debí ingresar, y era atendida por una cajera muy amable… en fin… lo gracioso del asunto es que no le hice nada: no porque alguien me detuvo, sino porque la fiebre -que ya debe haber estado en 41º- me había dejado sin fuerzas para hacerlo… gordaemierda!

    AL FIN! el número de mierda ese apareció justo en el últmo acorde de la PUTA Cima del Cielo… avancé sonriente al cajero, le dije amablemente -mientras temblaba-, “buenas noches señorita, quiero cobrar este cheque… ¡HAY QUE ENDOSARLO!… me dijo una rubia Wellaton 26 mal pintada con labios rozados fosforescente, dientes amarillos, desalineados, TOOOODA una belleza, pero… oh casualidad! Busqué con mis manos heladas entre los bolsillos llenos de papel higiénico con moco y me di cuenta que…. no tenía lapicero! Así que le pedí nuevamente de forma amable y más afiebrado aún, “señorita tiene un lapicero que pueda prestar por favor”… “AY QUE? NO TIENE LAPICERO… TSSS” respondió, ASÍ ES!! con el TSS típico de cobrador de combi, eso definía la clase de LADY que era la señorita…

    En ese instante, escuché a lo lejos, entre mí afiebrados oídos, una canción del soundtrack de Kill bill, esa que volvía loca a Uma Thurman -Umita! tan linda!- wuiiii shiiiriiiin wuiii shiriiin!

    … to be continued.
    Leer Más
  • el inicio (y otros dilemas)

    El: 14 mayo, 2007
    En: Cuentos, De Marte de Quien
    Vistas: 542
     Like
    El Inicio
    Comienza el cuento en este lugar oscuro, donde los días son nada disfrazada de minutos, donde las personas son piezas de un infinito rompecabezas que nunca se acaba de formar…
    Hoy inicio este viaje sin destino, navegando por esta vía, por este camino nuevo, por este lugar distinto para expresarse, sin saber realmente si es que necesito expresarme…
    Lima
    Hoy la ciudad amaneció con un suave gris sobre su piel… el típico amanecer que mis ojos aprecian… las calles siguieron aquel ritmo caótico de cada mañana, pistas llenas de autos que avanzan a 10 Km. por hora, conductores con rostros desencajados, quizá por problemas laborales, maritales, quizá por la resaca de un fin de semana agitado entre alcohol, entre coca, entre la gente… qué se yo, autobuses repletos de personas que esperan llegar en 5 minutos a sus trabajos habiendo salido 30 minutos tarde de sus casas, los típicos escolares, con rostros cansados, preparándose para asistir a su martirio diario, para enfrentar a la chica que les quita el sueño, el orangután que les quita la lonchera… niños.
    En los diarios, la portada de un Real Madrid que está puntero y un Barça que pierde la senda de campeón, y los problemas típicos de un mundo atípico…
    Desperté con el maldito sonido de mi celular, solía decir mi abuela que nunca una llamada que te despierte traerá una buena noticia… una voz suave, casi como un susurro que acariciaba mis oídos decía, «buenos días, busco a Juan» mi mente no se despertaba del todo… erguía aún el latido suave de un bombo que escuché en alguna canción del sábado en un bar… y tras una pregunta en mi mente ¿quién coño es Juan? simplemente colgué y seguí durmiendo…
    Luego tuve un sueño extraño, una mezcla de premonición y dejavú, donde caminaba en medio de una calle desierta, entre una pista llena de piedras negras, a los lados paredes pintadas con inscripciones ilegibles, que se confundían con manchas de sangre… el silencio se rompía con el sonido de mis pasos perdidos, que avanzaban sin saber si realmente era lo que deseaba hacer…de pronto a un lado de la calle se encendió la luz de una ventana, si bien no fue una gran luminaria ayudaba a caminar con mayor seguridad en la calle oscura.
    Al acercarme a la ventana encontré a una mujer trigueña, alta, de contextura delgada que me saludaba y me invitaba a pasar… su sonrisa era tan perfecta que accedí sin dudarlo un segundo…me pidió que me sentara en un mueble que tenia mientras ella se cambiaba… «puedes ver en el refrigerador si gustas algo de comer» me dijo con una voz suave como una caricia de abuela… me acerqué al refrigerador, lo abrí lentamente esperando evitar el sonido de viejo armatoste que finalmente hizo y encontré una cerveza.
    Tras cogerla, cerrar el refrigerador y voltear mi rostro me sorprendió el duro rostro de un hombre bajo, con cortes en el rostro que me apuntaba con una pistola…desperté al instante.
    moraleja: no debo mezclar ron + vodka + cerveza + un vino de 4 soles… porque es una combinación fatal para mi vida onírica.
    h.
    Leer Más